El bilingüismo a edades tempranas

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El Instituto Nacional de Estadística revela que más del 50% de los españoles dominan una legua diferente de su lengua materna. Está demostrada la gran capacidad de los niños para aprender un segundo idioma desde una edad temprana y de una forma natural. Por ello, cuanto antes comencemos con la enseñanza de nuevas lenguas, aprovecharemos de forma más eficaz la mente infantil, capaz de absorber conocimientos con facilidad.

Los niños, son niños

¿Qué queremos decir con esta afirmación? Que los niños son personas de corta edad y poca experiencia, pero con una proyección intelectual enorme. En los primeros años de vida de un niño se genera una inmensa cantidad de conexiones neuronales que darán lugar al posterior aprendizaje y desarrollo de diferentes habilidades.

No debemos caer en el error de infravalorar la capacidad de aprender de los más pequeños, solo por el hecho de serlo. La mente de un niño es una oportunidad, un folio en blanco sediento de conocimientos y sensible a los estímulos.

 Cuándo comenzar con el aprendizaje de un segundo idioma

La plasticidad cerebral es máxima en los primeros años del neurodesarrollo. Es el momento en el que se adquieren los aprendizajes que permiten la adaptación al medio y por ende, la supervivencia: andar, hablar, interaccionar con el entorno… Con el tiempo, la plasticidad cerebral se deteriora y será necesario un esfuerzo activo y la experimentación para continuar estimulando la capacidad de aprender.

No existe una edad concreta a la que se recomiende comenzar con el aprendizaje de otra lengua. De hecho, algunos estudios realizados con bebés indican que desde los primeros días, son capaces de diferenciar la entonación de su lengua materna de otras lenguas. Como explica Manuela Mena, Licenciada en traducción e Interpretación y directora de The Language House y Feel the Language, si no se continúa con la exposición del bebé a varias lenguas, esta capacidad se pierde.

El bilingüismo en los centros

Las escuelas deben tomar parte en este proceso y conseguir que el niño se divierta aprendiendo. Manuela Mena recomienda emplear un enfoque natural en los colegios, donde los niños aprendan con juegos, excursiones, música, manualidades y otras dinámicas que activen e interesen a los más pequeños.

Los docentes debemos tener en cuenta el papel fundamental que desempeñamos en el camino al bilingüismo, pues no en todas las familias existen miembros con suficiente fluidez en idiomas distintos al propio. Asimismo, debemos seguir la misma estructura de aprendizaje que con el idioma nativo: escuchar, comprender, hablar, leer y escribir.

¿Te has planteado hablar con tus hijos en una lengua diferente a la materna? Puede ser una buena oportunidad para reforzar tu conocimiento en idiomas, ¡todos ganan!

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